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Las gaseosas: secreto de su éxito

En qué consiste el secreto de las bebidas gaseosas dulces y por qué éstas desarrollan dependencia de por vida. Todo sobre la guerra corporativa para conquistar nuevos mercados.

El verdadero sabor de las gaseosas

El secreto del éxito de Coca-Cola y las bebidas gaseosas no consiste en añadir “narcóticos” o grandes dosis de azúcar (seis cucharadas en cada lata), la clave radica en el hecho de que el organismo, por más asombroso que parezca, no puede recordar el sabor de estas bebidas.

Intente recordar el sabor de un café. Recuerde el sabor de un jugo de frutas o un vaso de agua con limón. Ahora, trate de recordar el sabor de las bebidas gaseosas; lo más probable es que Usted recuerde sólo el olor y la sensación de burbujas en la boca.

¿Por qué no nos cansamos de las gaseosas?

Prácticamente todos los productos alimenticios que nos gustan, en algún momento llegan a agotarnos, pues se cansan nuestros receptores, hecho que nos obliga a dejar de comer este alimento. Las especias y otras hierbas nos cansan en minutos, mientras que la comida lo hace en cuestión de días o semanas.

La causa de esto está oculta en los genes: las vitaminas, nutrientes y aminoácidos más importantes los podemos recibir solamente si comemos productos variados. El éxito de las gaseosas (y de la comida chatarra) consiste en que los fabricantes bloquearon el proceso que cansa a los receptores (1).

El objetivo: vender más

Obviamente, las compañías como Coca-Cola no tienen el objetivo de dañar la salud de los consumidores o causarles obesidad. El alto contenido de azúcar en las bebidas es debido a que éste es el sabor que prefieren los fervientes compradores de dichos productos, y es precisamente lo que quieren comprar.

El objetivo principal es promover el crecimiento de los consumidores fieles (“heavy user”), ya que más del 80% del total de las ventas de estas compañías son efectuadas a personas que consumen más de dos latas al día(2). La adicción a esta bebida se desarrolla en la infancia y la adolescencia.


Dato curioso:

El gráfico del crecimiento de las ventas de gaseosas es prácticamente igual al gráfico de la propagación de la obesidad en Estados Unidos.


Una adicción para toda la vida

Las investigaciones han demostrado que los niños son propensos a desarrollar adicción por los productos dulces; ellos prefieren consumir alimentos compuestos en un 25-40% de azúcar. Es asombroso que todas las bebidas gaseosas contienen estos mismos niveles de azúcar.

La costumbre de tomar gaseosas dulces con cada comida y con otros antojos le acompañará toda la vida(1). Las compañías fabricantes (en especial Pepsi y Coca-Cola) mantendrán su atención con bebidas nuevas, haciendo que tome uno de sus productos un tiempo, luego otro y después otro.

Publicidad: oculta y explícita

La firma Coca-Cola, durante un tiempo fue la propietaria de la compañía cinematográfica Columbia Pictures y Tristar(3). Esto explica por qué en numerosas películas de Hollywood aparecen latas rojas y botellas de gaseosas. Además, Coca-Cola gasta millones de dólares en publicidad al año.

Sin embargo, las personas sonrientes que toman Coca-Cola y el Papá Noel (el cual es tan específico que podría considerarse propiedad intelectual de la empresa) de la publicidad, se diferencian radicalmente de las personas que trabajan en esta compañía, las cuales se caracterizan por su carácter calculador.


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Las guerras corporativas

Con el objetivo de conquistar nuevos mercados, en los años ochenta, Coca-Cola comenzó a vender su producto en McDonald’s, creando el estándar de acompañar la comida chatarra con esta bebida. Lo siguiente fue conquistar las tiendas de barrio (en EE.UU la compañía las compraba) y las gasolineras(1).

La prioridad del mercado en la última década se ha concentrado en los jugos dulces, los tés helados en botella (Nestea) y las bebidas “deportivas” Powerade y Gatorade. Su objetivo principal es que los adolescentes consuman sus productos y se conviertan en consumidores fieles durante toda la vida.

La prioridad: los mercados en vía de desarrollo

El consumo promedio de gaseosa en Estados Unidos se duplicó en los últimos treinta años, llegando así a 500 ml de esta bebida por persona al día, incluso en algunos estados se llegó casi al litro. Este es sólo un promedio, una persona fiel a Coca-Cola toma mucho más que eso(4).

Es un error suponer que esta es una enfermedad de un solo país: el alto nivel de consumo se debe a la larga historia de publicidad de este producto en Estados Unidos. En México, Brasil, India y China, la tendencia muestra que pronto alcanzarán a los norteamericanos en consumo de gaseosas(3).

***

El secreto del éxito de las bebidas gaseosas es su sabor, el cual nuestros receptores no pueden recordar y que no nos cansa. El objetivo de estas compañías es “criar” consumidores que compren de 2 a 3 latas al día. La cantidad de calorías (azúcar y endulzantes) pasa a último plano.

Fuentes literarias:

  1. How The Food Industry Manipulates Taste Buds, source
  2. Industry Studies, Edited by Larry L. Duetsch, source
  3. The Coca-Cola Company, Wikipedia Article, source
  4. Effects of Soft Drink Consumption on Nutrition and Health, source

Fecha de la primera publicación:

  • 15 de diciembre de 2013

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