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Por qué subimos de peso

Las causas principales que provocan la aparición de depósitos de grasa en el cuerpo. ¿Qué ayuda más a subir de peso: la genética, la alimentación o el estilo de vida?

1: Estilo de vida sedentario

Es importante entender que el estilo de vida sedentario es sinónimo de tener poca actividad física. Incluso si usted hace deporte dos o tres veces por semana, su actividad física es poca si sus días transcurren sentado en el choche de camino al trabajo, sentado en la oficina y sentado de nuevo de camino a casa.

El organismo necesita actividad física, no para “quemar calorías”, sino para tener “una vida más saludable” en el sentido más amplio. Los entrenamientos de fuerza aumentan nuestra resistencia, trotar ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre, mientras que los paseos ayudan a mejorar la postura corporal.

2: Hábitos alimenticios

A menudo los hábitos alimenticios tienen mayor influencia en la figura que la misma genética. Si usted está acostumbrado a desayunar con pastelitos dulces y terminar el día con una cena de tres platos y postre, será inevitable que usted engorde.

En un intento por justificar sus kilos de más, no demuestre sus pocos conocimientos sobre el tema culpando “a la genética familiar”. Recuerde que lo más importante para esculpir un cuerpo atlético, no es el deporte y los ejercicios en sí, sino la cantidad y contenido de la comida que consumimos.

3: Azúcar

Si quisiesen elegir el producto más dañino para la salud y la figura, sin lugar a dudas, el azúcar ocuparía el primer lugar. Existen investigaciones científicas que afirman que este producto es la causa de la epidemia de obesidad y de la diabetes tipo 2.

Al parecer, los sustitutos de azúcar son capaces de causar aún más daño al organismo: empezando por sus componentes químicos como el xilitol y sorbitol, pasando por sus componentes “naturales” como la fructosa y stevia. Lo más recomendable es dejar de consumir productos endulzados con azucares artificiales.

4: El miedo a la grasa

Si usted es de los que creen que consumir grasas conlleva a desarrollar obesidad, debería reevaluar su posición. Las personas que llevan una dieta rica en grasas y baja en carbohidratos van a perder peso; así como van a ganar peso quienes sigan dietas bajas en grasas y altas en carbohidratos.

Además, es necesario aprender a diferencias las grasas “buenas” de las “malas”. Por ejemplo, la margarina y las grasas trans que ésta contiene, son mucho más dañinas que el aceite; así mismo, el consumo de aceite de oliva no produce obesidad.

5: Creencias en mitos

No se mienta a sí mismo, desayunando con un pastel dulce, para luego “consolarse” convenciéndose de que “las calorías matutinas se queman más rápido y no se acumulan en forma de grasa”. Otro gran mito sin fundamento es la regla de “no comer después de las seis” y la teoría de “la combinación de los alimentos”.

Es importante comprender que lo más importante no es qué tan a menudo y en qué orden come usted, sino cuánto y qué come. Teóricamente, alimentarse una vez al día en horas de la noche puede ser más beneficioso que comer porciones fraccionadas: todo depende de lo que comió.

6: Creencias en “ingredientes mágicos”

Otro mito es la creencia en que se puede comer lo que sea y no practicar ningún deporte ni tener ninguna actividad física, si se consumen “pastillas mágicas” que harán todo el trabajo: harán que su cuerpo luzca tonificado y esbelto.

Existe toda una industria que produce cientos de fármacos “para adelgazar”; estos productos tienen un común denominador: o no sirven para nada; o sirven, sacrificando la salud y causándole un daño enorme. No se engañe ni crea en recetas “mágicas”.

7: Creencias en dietas

Las personas que quieren adelgazar comenten el error de buscar resultados a corto plazo y llevar al máximo su fuerza de voluntad, para luego volver a su antiguo estilo de vida. Para deshacerse de unos kilos de más, las personas están dispuestas a pasar hambre y correr sin parar; sin embargo, no están dispuestos a alimentarse bien.

La palabra griega diaita significó en un principio “orden” o “estilo de vida” y no tenía ninguna relación con una lista de alimentos prohibidos y recomendaciones sobre cantidades de proteínas y carbohidratos. Si su deseo es adelgazar y mantener ese peso, usted no necesita de una dieta temporal, sino de un nuevo estilo de vida.

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Mientras lucha por adelgazar, recuerde que usted sólo está dando una pequeña ayuda a su genética, pues el ser humano no fue creado para ser gordo. Sin embargo, para perder peso, usted tendrá que reevaluar sus hábitos alimenticios y niveles de actividad física.

Fecha de la primera publicación:

  • 10 de octubre de 2014

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