Entrenar con gripa post image

Entrenar con gripa

¿Está bien ejercitarse con resfriado? Reglas básicas para evitar que el ejercicio termine por debilitar el sistema inmunológico, provocando que la enfermedad se desarrolle con más fuerza.

¿Puedo entrenar si estoy con gripa?

En promedio, una persona se contagia de gripa, SARS (por sus siglas en inglés, síndrome respiratorio, agudo y grave) y otros tipos de resfriado 2 ó 3 veces al año, mientras que el proceso de recuperación según las estadísticas tarda entre 7 y 10 días. Por este motivo, la pregunta sobre la posibilidad de entrenar con gripa preocupa a todas las personas que van al gimnasio.

Debido a la importancia, frecuencia y gravedad de este problema, se han realizado múltiples estudios científicos. Dichas investigaciones concuerdan en que, en la mayoría de casos, es posible entrenar si el resfriado es leve. Sin embargo, la efectividad de estos entrenamientos sobre los resultados generales será mínimo.

¿A qué hora es mejor entrenar: en la mañana o en la tarde? Relación entre el biorritmo y los niveles de testosterona.

¿Un pequeño resfriado o una infección?

Los estudios resaltan que los entrenamientos no tienen ninguna influencia sobre los síntomas en caso de una leve infección propia de un resfriado superficial, es decir que el ejercicio no intensifica las manifestaciones de la infección ni prolonga el período de recuperación. Un resfriado superficial hace referencia a que sólo se sienten molestias en la garganta(1).

Si usted tiene los ojos llorosos, le pica la garganta, la respiración y nariz están congestionadas pero no tiene fiebre, ni dolores en músculos o articulaciones, entonces usted padece un resfriado que podría considerarse leve. Es posible entrenar bajo estas circunstancias, pero es indispensable que respete ciertas reglas para no debilitar el sistema inmune.

Reglas para entrenar con refriado o gripa leve

Lo primero es que usted debe evitar estar en un lugar frío o con aire acondicionado. Muchos gimnasios usan sistemas de ventilación incluso en invierno, lo cual puede empeorar el resfriado, pues el sudor estaría en contacto con las corrientes de aire frío. Esta primera regla está estrechamente relacionada con la segunda: no sudar.

Los entrenamientos deben ser moderados, suaves y no provocar que el pulso sea superior a las 120 ó 130 pulsaciones por minuto. Literalmente, usted no debe dejar que su cuerpo sude. Además, se recomienda que la duración de la actividad física sea mínima y no supere los 40-45 minutos.

Resfriado como consecuencia del sobreentrenamiento

Uno de los síntomas del sobreentrenamiento es el aumento crónico de los niveles de cortisol. Éste es conocido en la literatura médica como “hormona del éstres”; sin embargo, en realidad influye en el sistema inmune y el metabolismo de los carbohidratos y al mismo tiempo se encarga de liberar glucosa a la sangre para enviar energía a los músculos.

Los niveles altos de cortisol no sólo debilitan la capacidad del sistema inmunológico para luchar contra las infecciones, sino que también prolongan los procesos de recuperación muscular e incrementan la inflamación en los tejidos. Los síntomas de niveles altos y crónicos de cortisol pueden ser confundidos con las manifestaciones de un resfriado o gripa leves.

Efecto negativo de los entrenamientos

Confundir los síntomas del sobreentrenamiento (el cansancio crónico, molestias en la garganta) con los de un resfriado o gripa leve, puede provocar que usted sólo empeore la situación entrenando más, incrementando así los niveles de cortisol. El resultado de esta confusión hará que el sistema inmunológico se debilite y usted se enferme de verdad.

Tenga en cuenta que si usted tiene un resfriado, esto de por sí supone un incremento en los niveles cortisol: al entrenar usted quizás no se enferme más, pero es probable que el entrenamiento no ayude a mejorar su condición física o a aumentar la masa de sus músculos. Los niveles altos de cortisol impiden el crecimiento muscular e incremento de la fuerza.

Síntomas de la gripa

En su etapa temprana, los síntomas de la gripa pueden ser confundidos con los de un resfriado o los de alguna otra enfermedad respiratoria aguda (SARS). Saber a ciencia cierta que usted tiene gripa y no un resfriado, es posible sólo al tercer día, cuando la temperatura del cuerpo aumenta abruptamente y se hace evidente el dolor muscular.

Al ir a entrenar en ese estado (sin saber si es gripa o resfriado), usted da golpes bajos a sus sistema inmunológico: por un lado, su organismo debe luchar contra la infección; por el otro, debe soportar el éstres que suponen los entrenamientos de fuerza y/o los ejercicios cardiovasculares. El resultado de entrenar con gripa es que los síntomas de ésta se intensificarán.

El deporte y la gripa: recomendaciones finales

Por un lado, los estudios científicos afirman que la actividad física moderada no intensifica los síntomas propios de resfriados leves o SARS. Por el otro, estas investigaciones no hacen alusión al hecho que los resfriados tienen una influencia negativa sobre la fuerza y los resultados de los entrenamientos.

No se recomienda entrenar mientras se padecen infecciones fuertes o gripa. Sin embargo, los síntomas de estas enfermedades pueden ser confundidos durante los primeros 2-3 días con las manifestaciones de resfriados leves. El resultado de entrenar cuando cree tener un resfriado, cuando en realidad tiene gripa, es la agudización de los síntomas.

***

Ir al gimnasio es permitido sólo si usted está seguro de que padece un resfriado y/o infección leve, y bajo ninguna circunstancia si usted tiene gripa. Estos entrenamientos en período de convalecencia deben ser cortos y se debe prestar atención a que el pulso no supere las 120-130 latidos por minuto y a que el cuerpo no comience a sudar.

Bibliografía:

  1. The effect of exercise training on the severity and duration of a viral upper respiratory illness, source
  2. Should you exercise with a cold or flu?, source

Añadir nuevo comentario: