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Leptina: la hormona del hambre

Todo sobre cómo “las dietas de hambre” causan daño al metabolismo con su abrupta reducción de calorías, provocando el aumento de grasa por comer hasta lo más mínimo.

¿Es posible perjudicar al organismo?

FitSeven ha mencionado en repetidas ocasiones que las dietas que implican una abrupta reducción en el consumo de calorías no producen los resultados deseados, pues al terminar estas dietas, el organismo intenta recuperar rápidamente la grasa pérdida. Además, estas dietas destruyen los músculos.

Hoy queremos explicar la razón por la que esto sucede y cómo el cuerpo sabe que está recibiendo una cantidad insuficiente de calorías. También explicaremos cómo es posible “dañar” el metabolismo y por qué las personas pueden engordan, incluso, comiendo sólo ensaladas.

Todo sobre el funcionamiento del metabolismo y la efectividad de acelerarlo para adelgazar. ¿Cómo acelerar el metabolismo?

La hormona del hambre

Desde mediados de los años noventa, se dio a conocer que los tejidos grasos controlan el metabolismo a través de la producción de la hormona del hambre: la leptina(1). Los niveles de esta hormona están relacionados con el porcentaje de grasa: entre más grasa tenga una persona, más leptina tendrá.

La leptina da la “señal” al cerebro sobre si el organismo siente hambre o no. Cuando el organismo reconoce que tiene poca energía, éste desacelera el metabolismo en un intento por conservar sus reservas; de igual forma, cambia la forma de acción del sistema hormonal e inmunológico.

¿Qué pasa cuando hacemos dieta?

Supongamos que una persona sana se limita en el consumo de calorías y carbohidratos. Rápidamente caerán sus niveles de glucosa, de igual forma lo hará la insulina, lo que hace que el organismo empiece a consumir su grasa. Al mismo tiempo bajan los niveles de leptina, los cuales dependen de la glucosa.

Los bajos niveles de leptina dan una señal: el cuerpo tiene hambre. El organismo frena la síntesis de los tejidos musculares y desacelera los procesos que consumen la fuente principal de energía – la grasa. Además, se enciende el principal mecanismo de defensa: la fuerte sensación de hambre.

¿Por qué la dieta causa mal humor?

Después del tercer o cuarto día de limitar el consumo de calorías y carbohidratos, el organismo desacelera aún más el metabolismo, disminuye los niveles de testosterona y aumenta los de cortisol, el cual destruye los músculos(4) y hace que las personas estén estresadas y se sientan ansiosas.

Después de una semana, la sensación de hambre aumenta al máximo y la quema de grasa prácticamente se detiene, los bajos niveles de testosterona y los altos niveles de cortisol destruyen los músculos y estresan al organismo. Además, el sistema inmunológico también se ve afectado.

¿Por qué el organismo se porta así?

La baja producción de hormonas sexuales, la mermada inmunidad, el mal humor y la sensación de hambre son un mecanismo de defensa del organismo ante los bajos niveles de leptina, los cuales son asimilados por el organismo como una señal de falta de comida.

La razón que causa este comportamiento es simple: es un intento de conservar la grasa, la cual sirve de reserva para sobrevivir en caso de que haya un período de hambre. Esto explica por qué el organismo comienza a almacenar calorías en forma de grasa, apenas éstas estén disponibles.

Trastornos en la producción de leptina

La secreción de leptina depende de dos factores: los niveles de grasa en el organismo y la cantidad de carbohidratos que consumimos. Las personas que sufren de sobrepeso, así como aquellas que constantemente consumen carbohidratos(3), tienen niveles altos de esta hormona.

Poco a poco el organismo se acostumbra a las altas cantidades de leptina y, en su intento por disminuir los niveles de ésta con dietas o ejercicios, el cuerpo comienza a desarrollar resistencia. Es por esto que es difícil hacer una dieta para aquellos que nunca la han hecho.

¿Es posible dañar el organismo?

Las dietas que incitan al hambre crónica, combinadas con la limitación en el consumo de calorías y cargas físicas, son capaces de reducir la sensibilidad del organismo a la leptina; el organismo va a acumular grasa, incluso si los niveles de esta hormona son los normales.

Debido a que las mujeres tienen los niveles de leptina de 2 a 3 veces más altos que los hombres (ya que las mujeres tienen más tejidos grasos), las representantes del género femenino son más propensas a tener este problema, lo que literalmente daña el metabolismo(3).

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Los procesos de quema y acumulación de grasa están muy relacionados con la leptina; de igual forma, bajar los niveles de esta hormona es una reacción de defensa del organismo. En nuestras próximas publicaciones hablaremos sobre los métodos para engañar al organismo.

Fuentes literarias:

  1. Positional cloning of the mouse obese gene and its human homologue, source
  2. Serum immunoreactive-leptin concentrations in normal-weight and obese humans, source
  3. Gender differences in serum leptin levels in humans, source
  4. The Ultimate Diet 2.0, Lyle McDonald

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